Disqueras, licencias y punkrock

152.jpgHoy leí por ahí que Radiohead anunció la salida de su séptimo álbum, “In Rainbows”, a través de internet y a precio voluntario, es decir, quién quiera bajar los archivos pone el precio que considere adecuado y lo descarga.

¿Afán anticapitalista? No creo. Más bien parece una nueva respuesta ante la crisis de una industria discográfica que ya no es una respuesta eficiente para bandas que hoy ven otros “modelos de negocio” que no pasan por convertirse en pasto de las grandes corporaciones. Mientras las disqueras observan como tiemblan sus abultados márgenes de ganancia por la aparición de las tecnologías que permiten acceder y almacenar a bajo costo obras que antes (en los tiempos del vinilo) no tenías como reproducir si no era comprándoles los disquitos. Eramos adictos, hasta que aprendimos a sembrar.

Por supuesto que los Radiohead también hacen el negocio. Mientras permite las bajadas virtuales, la banda ofrecerá una edición especial que incluirá el nuevo disco, un segundo álbum con nuevas canciones, fotografías inéditas y un DVD. Todo eso por algo más de 70 Euros (precio que supera las 50 lucas), precio que de seguro pagarán algunos fieles seguidores.

Cuentas similares debe haber sacado Prince: ¡El negocio está en los conciertos y no en los discos!, debe haber pensado un día mientras se cepillaba los dientes. Pero no le fue tan bien con la idea, porque apenas anunció que distribuiría gratuitamente su disco ‘Planet Earth’ en colaboración con el periódico británico Mail on Sunday, las disqueras le salieron al paso. Incluso tenía pensado regalar el disco durante los conciertos y no es raro, porque los precios que cobra por entrada dan para eso y dejan para las guitarras lila y los pantalones de cebra.

Nacho Escolar explica muy bien porqué los músicos de profesión pueden gozar de buena salud, a pesar de la tan mentada crisis de la edición musical que tanto lloran los ejecutivos de los sellos.

Hace ya varios años Courtney Love (sip, la viuda de Kurt Cobain), pronunció un encendido discurso sobre la triste relación de los artistas con la industria discográfica. Sus palabras dejaban bien claro cómo el lucrativo margen del negocio de la música termina beneficiando a las corporaciones.

Y es cierto. Quienes hemos tenido la mala idea de estar implicados en la edición de discos independientes, nos preguntamos bin seguido cómo pueden llegar a cobrar más de 10 lucas en las tiendas por un CD cualquiera. La verdad es que hacer un disco no llega a esos precios por unidad, menos cuando los compradores son varios miles de personas, lo que baja hasta el ridículo el costo de grabación, promoción, mercadeo y todas esas cosas que hacen los negocios serios :P

Entonces, ¿porqué se siguen comprando discos? ¿porqué se pagan esos precios? Por acá una interesante respuesta.

Pero el mercado se reacomoda y, como que Durruti la lleva, puedo apostar los ojos a que las compañías inventarán nuevas formas de sacarle pesos o dólares a la industria musical, porque a río revuelto…

Si no me crees, pégale una mirada al ataque de nervios que están teniendo en España, atrapados por los tentáculos de la Sociedad General de Autores (SGAE), que se ha ganado los odios del personal a costa de cobrar derecho de autor hasta por silbar alguna melodía “protegida”. Por el momento, acá vivimos una relativa calma, probablemente porque aún la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD) no ha podido hacer que las leyes se ajusten para sacar un trozo de la torta (no hablemos muy fuerte, pero esto se nos viene pronto).

De hecho, el presidente de la SCD, Fernando Ubiergo, ha planteado una serie de reparos a ley de propiedad intelectual que se tramita en el congreso, con el objetivo de establecer, entre otros, un “canon” por la compra de soportes destinados a hacer copias personales de música, imagenes o video. Ubiergo dice que “no es justo que las multinacionales se llenen los bolsillos con nuestro trabajo”, pero finalmente propone fórmulas que tendrán que pagar la gente de a píe y no las grande compañías. Este tipo de cobros -que ya opera en España- llega al ridículo de que tengas que pagar más por un CD virgen donde quieres respaldar las fotos de tu último viaje a donde sea o la once familiar. Es decir, si le quiero regalar a la tía Peta un CD con las fotos de nuestra incursión a la plaza del barrio, tengo que pagar un sobreprecio a la SCD por las fotos que yo tomé. A lo menos raro.

Y entre toda esta melcocha, muchos humanoides (eeehhhhhhh!!!!!!) siguen hinchando con la música libre, copyleft, creative commons, dominio público y otras extrañas menudencias que hacen ver que la producción intelectual ya no es lo que solía ser, es decir, un derecho explotable comercialmente en la impunidad de quienes tienen en su propiedad los medios de producción. Cuando hablamos de música esto no suena tan fundamental, pero si piensas que el tema de la propiedad intelectual hace la diferencia en los precios de bienes importantes de verdad, como los medicamentos, la cosa ya se pone más seria.

Por eso, precisamente escribí este extraño puré de retazos y recortes. Tengo la impresión de que tomamos poco en cuenta estos temas en el ambientillo anarcopunk. No nos cuestionamos mucho el tema de la propiedad intelectual, quizás porque entendemos la creación como una herramienta de difusión, un juguete rabioso para expresar ideas mientras movemos el esqueleto. Después de todo “si no puedo bailar, no es mi revolución” (es palabra de Emma).

Pero las industrias culturales, el negocio de la música y las ideas tienen mucho que ver con los que hacemos y lo que nos mueve. Bueno sería darle más vueltas al tema, lo que trataré de hacer en los próximos días para restarle lectores a este blog.

4 Respuestas a “Disqueras, licencias y punkrock”


  1. 1 hyoga

    No creo que el explotar comercialmente una obra por parte de quien provee los medios de producción sea algo tan condenable -después de todo, debe tener algún incentivo para hacerlo-. Ahora bien, el problema está cuando quien proveyó la materia prima del contenido no está siendo bien pagada, mientras que el productor se llena los bolsillos.

    Y peor, cuando entidades como la SGAE y la SCD pretenden recuperar la diferencia amparándose en una ley tan absurda como un “Canon Digital”. O sea, le tengo que pagar a la SCD por grabar una distribución Linux en un CD.

    Gracias por citarme en tu bitácora. Tengo otro post sobre el movimiento generado en España en contra del Canon Digital. Denle una vuelta y seguimos la conversa.

    Salutez desde Conce.

  2. 2 klaus

    Es bueno que toques este tema checo. Cuando escuche por radio lo del anuncio de radiohead de vender sus canciones (las del ultimo disco) al precio que desee el comprador virtual, es por un lado interesante, pero sigue dando asco, este oferton camufla no pasa de ser otra estrategia para el mercado comercial de la musica. Tal como apuntas en el escrito, nos es facil sacar conclusiones, por un lado descargamos todos los temas, pero solo tendremos el formato, quizas bajemos alguna imagen. Por otro lado esta el “fanatico” que compra mas que seguro todo el contenido restante, y ahi esta la magia, por que no sera uno, sino varios. Y si pagabamos 10 mil, ahora seran 50 mil, simplemente porque de cada 5 compradores habituales se perderan 4 con el temita de las descargas a cualquier precio. Es decir, pensando matematicamente estos tipos no perderan niun peso, dolar, libra, cancer o tauro. Ya que mas encima de recuperar la supuesta plata perdida por el super oferton, incrementando el precio de costo al triple por la venta de un megapack, Recibiran ganancia “extras”, por el precio que le coloque la gente. O sea sinceramente el unico weon que pierde es el pirata que vende el cd a luka en la feria y el paseo ahumada, porque claro: Quien va a comprar el ultimo de radiohead?, si cuando ese “alguien” pague lo que quiera por descargarlo ya lo habra masificado, en ares, soulsick, que se yo… En definitiva, otro buen negocio.

    El tema que mas llama la atencion de los que has tocado, es sobre el del derecho de autor, hablar de autor implica que existe alguien con derecho sobre un cierto producto. Claro no es un medico, un mecanico, sino un musico. Lo que mas aberra de eso es el porcentaje de ganancia que le queda al mismo autor por su obra que al asesor que la protege. A veces da la impresion de que si no eres musico, no puedes hablar de musica - menos tocarla - si no eres periodista, no puedes narrar noticia, ni nada. O sea que aqui los unicos que se salvan son los que pueden beneficiarse de un “producto musical”, los que pagan por ese derecho?, Y los que nos hacemos los sordos? vamos a pagar tambien?. Creo que debemos tener alturas de mira. Es musico quien toma un arma y compone melodias subersivas. ES UNA MIERDA QUIEN USA LA MUSICA PARA ENRIQUECERSE. Quien dijo que la musica les pertenece? es nuestra, y nuestro deber es recuperarla y boicotearla. Nosotr*s fuimos y somos los creadores. El comercio aprovecho de venderla…

  3. 3 barbaro

    Este tema es muy interesante. Les recomiendo un libro que esta acá: http://www.anarkia.cl/foro/viewtopic.php?t=1450

    mmm… bueno para que los voy a obligar a ir al foro. bájenlo directo de acá: http://www.anarkia.cl/main/barbaro/Copia-este-libro.pdf

    “”Copia este libro”, ensayo de David Bravo bajo licencia copyleft, impreso el 7 de junio de 2005 por la editorial Dmem. Trata sobre las redes de paridad (P2P) y la propiedad intelectual especialmente en España.”

  4. 4 Eduardo

    Tremendo negocio que se mandaron los Radiohead, y así lo confirma su vocalista Thom Yorke al decir “ganamos muchisimo más que con todos los anteriores discos juntos”, cuático.

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