Esos modernos juglares del descontento

Hoy se cumplen 40 años de la muerte de Woody Guthrie. Caí en cuenta de esto casualidad, dando tumbos en la red. Y si bien me molesta un tanto esa costumbre algo necrófaga de ensalzar a personas significativas con motivos como este, me pareció urgente dedicar cuatro líneas a un verdadero punk de guitarra de palo.

Lo digo por la actitud, porque Guthrie, además de enseñarnos que las guitarras son armas para matar fascistas, representa parte de la tradición de cantautores ligados al cantar libertario, como Joe Hill y Georges Brassens o, más cerca en tiempo y espacio, Gabriel Sequeiro y Jaime Guevara.

Guthrie cantó como uno de los nuestros. Habló de la desigualdad padecida por campesinos y extranjeros explotados en Estados Unidos; acusó la corrupción política, el abuso de poder y la censura. Anduvo los campos y ciudades apoyando las luchas obreras y poniendo notas al descontento.

Más allá de cualquier apropiación, Woody Guthrie fue y es uno de los nuestros. Un antifascista acérrimo que ya en los años 30 peleaba con la apropiación de las ideas y la creación. “Esta canción está registrada en los Estados Unidos bajo el copyright #154085 por un período de 28 años, y cualquiera que la cante sin nuestro permiso será considerado un buen amigo, porque nos importa un comino. Publícala. Escríbela. Cántala. Muévela. Nosotros la escribimos, eso es todo lo que queríamos hacer”, decía con guitarra en mano.

Hay mucho que aprender de él y de tantos otros, pero a veces olvidamos los puntos de partida. Por eso es tan querido para nosotros el proyecto “Notas de Libertad” que nuestro amigo y compañero de El Libertario, Rafa Uzcátegui, nos hizo compartir hace un par de años.

Ese disco recopilatorio de la canción popular libertaria, con 24 canciones y 14 trovadores de Argentina, Ecuador, Estados Unidos, Francia y España, también nos permitió conocer algo más sobre los cantautores que dan voz con sus guitarras a las luchas populares.

“Si el poder es sinónimo del silencio la libertad se llama verbo. Las gargantas melodiosas no dejaran de cantar en y por las luchas, por y desde los sentimientos que nos singularizan como humanos. Los modernos juglares, en tiempos de internet y nanotecnología, se arman con una guitarra y una mochila de valores antiautoritarios. Si afinamos la vista quizás descubramos a uno pasando frente a nuestras casas. Si agudizamos el oído, nos deleitaremos con las baladas que aun avivan las llamas del descontento”, nos dice Rafa en el artículo que puedes leer completo por acá .

A nosotros nos queda la tarea de reeditarlo.

3 Respuestas a “Esos modernos juglares del descontento”


  1. 1 Marisol

    Siempre he disfrutado de Masapunk. Alguna vez fueron muy inspiradores para mí. Hoy no me causan lo mismo, pero los valoro enormemente. Pero debo decírles una pequeña cosa: Juglar es un hombre que por dinero y ante el pueblo cantaba, bailaba o hacía juegos y truhanerías. O, en su defecto,: hombre que por estipendio o dádivas recitaba o cantaba poesías de los trovadores, para recreo de los reyes y de los magnates.

    El antónimo de juglar es trovador o poeta.

    No tomen esto como un ataque. Todos nos equivocamos. Yo estoy en la misma de ustedes y qué mejor que aprendamos entre nosotros. Entre todos nos podemos ayudar.

  2. 2 checo

    Hola Marisol. Gracias por el comentario y, por cierto, no nos molestan las aclaraciones.

    En todo caso, creo que te has quedado con lo que dice el diccionario de la RAE sobre los juglares, que a mi modo de ver no grafica claramente a estos personajes.

    Si nos apegamos un poco más a la historia, vemos que los trovadores eran poetas, en su mayoría nobles que contaban con una rica formación (la mayoría pasó por el trivium y el quadrivium). El primer trovador del que se tiene noticia, Guillermo de Poitiers, es una muestra clara de estas características.

    Los juglares eran más bien “interpretes” de las obras de los trovadores. Estos chicos eran los que se paraban en medio del pueblo a recitar sus adaptaciones de la obra de los trovadores. Los había a sueldo de los nobles y reyes, pero también libres e independientes, de los que pasaban de pueblo en pueblo.

    Pues bien, si quieres apego a los conceptos, ni los primeros ni los segundos calzan para definir a los cantores de los que habla la nota. Por eso, creo que la disquisición está un poco fuera de lugar. Por lo demás, si asumimos la definición taxativa que nos das, el título de la nota me sigue pareciendo un buen oxímoron.

  3. 3 km!!la

    q´ aparesca algo de:juglares y trobadores en esta epoca.

    lo necesito ¡¡¡¡¡¡AHORA!!!!!!

    porfavor

    chaiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
    gggggggrrrrrrraaaaaaaccccccciiiiiiiaaaaaaasssssss

    “altiro”

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